RITO FORESTAL CARBONARIO SE CONSOLIDA


Por Salvatore Brienza

Junio de 2026  

En una jornada que quedará grabada en los anales de las sociedades filosóficas e históricas de la región, el Bosque de Hernandarias y la Floresta del Paraguay se convirtieron en el epicentro de la fraternidad universal. El Rito Forestal Carbonario vivió una de sus fechas más trascendentales al conjugar la inauguración parcial de su nueva infraestructura, el nacimiento de nuevos iniciados y la consolidación de su estructura jerárquica nacional.  

Vista del Naciente 
El Templo, una sencilla cabaña Carbonaria  construida a pulso gracias al sacrificio, la entrega y el apoyo incondicional de cada uno de los Buenos Primos, Primas, Hermanos y Hermanas de la orden masónica universal, abrió sus puertas mostrando una armónica comunión entre la sobriedad arquitectónica del humilde carpintero que lo construye  y el profundo misticismo forestal. Aunque finalizado parcialmente para la ocasión, el recinto ya se erige como un espacio para cultivar las virtudes, estando previsto que el proceso de edificación continúe de forma progresiva bajo la égida de las nuevas autoridades.  

Fuego, Tradición y Nuevos Obreros

Bajo una atmósfera cargada de solemnidad, la RVC Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia  cobijó la Sesión Magna de Iniciación de cuatro paganos. Los postulantes, tras haber superado las rigurosas pruebas de la naturaleza y el examen de sus calidades morales, dejaron atrás el mundo profano para recibir el fuego purificador de la Carbonería. Los nuevos Buenos Primos asumieron formalmente el sagrado compromiso de labrar la Madera, defender la justicia social y expandir los valores de la Orden.  

Vista del Templo y la Ceremonia 

El misticismo del ritual se vio notablemente enriquecido por una nutrida concurrencia de Buenos Primos del Brasil, de Paraguay, Hermanos y Hermanas visitantes, representantes de diversas Potencias Masónicas de la Región, quienes asistieron vistiendo sus respectivas regalias y mandiles tradicionales, sellando un lazo indisoluble de mutuo reconocimiento, unidad y concordia universal.  

Un Hito Institucional para la Región

El Hierofante de la AVCU
BPr.'. Walmir F. Battu,
entrega del Diploma de
GM de la AVC del Paraguay
al BPr.'. Silvio L. Benítez L.
El momento cumbre y de mayor envergadura político-institucional de la jornada se vivió cuando el Templo contuvo el aliento para el acto de confirmación formal. El BPr.'. Walmir F. Battu, 33° (Giuseppe Garibaldi), en su alta investidura como Hierofante de la Alta Venta Carbonaria Universal, tomó la palabra entre los Climas de los Valles para reconocer el esfuerzo de todos quienes acompañan la construcción del Templo y a la Orden Masónica del RFC.  

Con la solemnidad que el acto requería, el Hierofante ratificó y confirmó oficialmente al Buen Primo Silvio Luis Benítez López, 33° (Salvatore Brienza) como el nuevo Gran Maestro de la Alta Venta Carbonaria del Paraguay. La entrega del diploma acreditativo, extendido en pergamino ceremonial, fue recibida con júbilo por la asamblea.  

Autoridades de distintas
Potencias Visitantes 

Este nombramiento otorga a la Alta Venta Carbonaria del Paraguay la autonomía jurídica y la regularidad ritual indispensables para regir de forma soberana sus propios destinos. Asimismo, dota a la nueva Gran Maestría de las facultades necesarias para guiar la expansión ordenada y fiel de este antiguo rito en todo el territorio nacional, consolidando los preceptos del I Conciliábulo de la Masonería Forestal Carbonaria, garantizando que está nueva etapa en el Rito Forestal Carbonario, sigue los principios consignados en el 2004, año en que ingresan los primeros Carbonarios al Paraguay.  

Al concluir los trabajos, los Buenos Primos y Grandes Representantes de las Altas Potencias Masónicas presentes coincidieron en reconocer la Gran Tarea realizada por los "Buenos Primos Carbonarios" y  que la inmensa responsabilidad espiritual y material que ahora descansa sobre los hombros de la Orden Masónica del RFC que será el motor de una abundante cosecha de luz para toda la sociedad desde sus trabajos místicos.  

BB.'. CCarb.'. y el H.'. Carpintero

LA CARBONARIA por Xico Trolha

Francisco de Assis Carvalho,
conocido como Xico Trolha
Compilado por Salvatore Brienza

(Xico Trolha es el seudónimo de Francisco de Assis Carvalho, uno de los escritores e investigadores más importantes de la masonería en Brasil. Fue un prolífico autor de libros sobre ritos, símbolos y costumbres de la orden masónica, además de haber fundado la Editora A Trolha. )

Sobre la Carbonaria, el único escritor en Brasil que realmente se dedicó a aportar algún esclarecimiento fue el Hermano Adelino de Figueiredo Lima, uno de los primeros cuestionadores de algunas de las secuelas que debilitaron nuestra Orden y que aún la debilitan. Sin embargo, este trabajo no abarca ese tipo de asuntos, razón por la cual vamos a transcribir únicamente una breve introducción que él hizo sobre la Carbonaria:

"Ninguna Sociedad Secreta fascinó tanto a las multitudes sedientas de su libertad, o de la independencia política conquistada a costa de lágrimas y sangre, como la Masonería Forestal, más conocida como 'Carbonaria', por haber sido fundada por los carboneros de Hannover como una asociación de defensa y de acción contra los opresores y asaltantes de su clase. Constituida en el último cuarto del siglo XV, no entró en la Historia como organización de carácter político sino hasta después de la Gran Revolución Francesa."

En Italia adquirió fama de violenta y sanguinaria, e introducida en Francia por orden de Napoleón, no tardó en convertirse en la más poderosa fuerza opositora al expansionismo del gran corso, luchando contra él en Francia, Austria, España y Portugal.

El nombre de "Masonería Forestal" le vino después de que estalló en Italia y en Francia. "Masonería", porque los masones la propagaban y la protegían; "Forestal", porque las iniciaciones de sus miembros recordaban a las de los antiguos carboneros de Hannover, realizadas en los bosques más densos, a cubierto de las miradas extrañas.

Los Carbonarios, antes de ser investidos con los Secretos de la Orden, pasaban por duras pruebas y prestaban los más terribles juramentos, como este, que firmaban con su propia sangre:

"Juro ante esta asamblea de hombres libres que cumpliré las órdenes que reciba, sin discutirlas y sin vacilar, ofreciendo mi sangre en holocausto para la liberación de la Patria, la destrucción del enemigo y la felicidad del Pueblo. Si faltara a este juramento, o traicionara los designios de la Poderosa Masonería Forestal, que la lengua me sea arrancada y mi cuerpo sometido al fuego lento por no haber sabido honrar a la Patria que fue mi cuna."

Solo después de este juramento el candidato recibía las insignias de "Buen Primo" (las insignias de Buen Primo consistían en un balandrán negro y capucha, llevando bordado en blanco, en el pecho, un puñal —el puñal de San Constantino— con la empuñadura en forma de cruz entrelazada con una cruz cristiana). El puñal de San Constantino no consistía únicamente en un dibujo bordado en el pecho del balandrán negro; era también un arma blanca que todos los carbonarios usaban —también en sus ejecuciones— como símbolo de la Orden a la que pertenecían.

El balandrán negro de los líderes, en lugar del puñal y la cruz entrelazados, llevaba bordado en el pecho, en dorado, un sol radiante.

El grito de guerra de los carbonarios consistía en que cada uno levantara su puñal muy alto. Normalmente, las reuniones de los tribunales carbonarios se realizaban, a ejemplo de los carboneros de Hannover en el pasado, en pleno bosque, bien distantes de las miradas curiosas e indebidas.

Sus juicios eran implacables y sus reos, si eran condenados, se ejecutaban con la máxima eficiencia. El carbonario era, a veces, juez y verdugo al mismo tiempo. Sus afiliados jamás podían traicionar a la Orden (los que la traicionaron siempre fueron ejecutados de manera ejemplar) y se convertían en carbonarios o ejecutores de las órdenes de la "Alta Venta". En cada país, la organización de la "Masonería Forestal" obedecía al esquema italiano:

La "Alta Venta", cuerpo deliberativo superior, estaba compuesto por un Delegado de cada "Barraca", compuesta a su vez por un Delegado de cada "Cabaña"; y las "Cabañas" estaban formadas por un Delegado de cada "Choza". Por encima de la "Alta Venta" estaba, sin embargo, la "Joven Italia", compuesta por un triunvirato que, en las luchas por la unificación y por la caída del poder temporal de los Papas, estuvo constituido por Cavour, Mazzini y Garibaldi.

La Carbonaria Italiana, al principio, fue protegida por el carbonario Lucien Charles Napoleón Murat —general de Napoleón Bonaparte— y príncipe de Pontecorvo, hijo del mariscal Murat, nacido en Milán en 1803. Él abandonó Italia en 1815 con la derrota de Napoleón en Waterloo (el 18 de julio de 1815), habiendo sido capturado en España. Tras su liberación, se trasladó a los Estados Unidos en 1825. Allí se casó y regresó a París en 1848.

Más tarde, Murat fue elegido Gran Maestre del Gran Oriente, logrando un progreso muy grande en el levantamiento de la Obediencia con la fundación de muchas logias nuevas.

Uno de los elementos que se debe destacar en la Carbonaria Italiana —no por sus actos patrióticos, sino por su traición a la Carbonaria— es el conde Pellegrino Rossi. Rossi tuvo dos actitudes distintas: en su juventud, fue uno de los más activos propagandistas de los ideales de la Carbonaria, mereciendo el respeto de todos los Buenos Primos. Sin embargo, de un momento a otro, se pasó a las filas enemigas.

Rossi se alió con el Papa Gregorio XVI con la finalidad de conseguir del Papa condenas a las acciones de los jesuitas. En ese ínterin, muere Gregorio XVI y sube al Trono de San Pedro el Papa Pío IX, al cual Rossi se unió en cuerpo y alma. Rossi, que había ido hasta Roma para combatir el jesuitismo, regresa como un fiel defensor de los Hermanos de Ignacio de Loyola.

Fue proscrito de la Carbonaria en 1820 y se convirtió en un nuevo Saulo, convirtiéndose a los ideales del Papa.

— ¡Era el nuevo Judas! —, gritaban en todas las "Barracas", con puñal en alto, los Buenos Primos, sus antiguos compañeros.

Conocedor como era de los métodos de sus antiguos compañeros, Rossi tuvo mucha facilidad para señalar a sus líderes y llenar las prisiones de la Ciudad Eterna, dando un tremendo golpe al movimiento revolucionario.

Rossi se dedicaba cada vez más a una acción represiva, sin pensar que —desde la más humilde "Choza" hasta la más pujante "Barraca", y con Giuseppe Mazzini teniendo el control de todas las "Altas Ventas"— los puñales de San Constantino se levantaban y describían en el aire el ángulo recto de las decisiones fatales. La sentencia estaba dictada, terrible e implacable.

Se había fijado una reunión para el día 15 de noviembre, a la 1 de la tarde, con el Ministro Conde Pellegrino Rossi.

Había dicho Rossi el día anterior: "Si me dejan hablar, si me dan tiempo para pronunciar mi discurso, no solo Italia estará a salvo, sino que quedará definitivamente muerta la demagogia de la Península". La demagogia de la península era el movimiento carbonario.

"La causa del Papa es la causa de Dios". Y el conde Pellegrino Rossi bajó las escalinatas y subió al carruaje que lo llevaría al Parlamento.

Al llegar a la plaza, el carruaje atravesó lentamente a la multitud, entró por la puerta del Palacio y se detuvo frente al vestíbulo, donde Pellegrino Rossi fue recibido con silbidos y gritos enfurecidos: — ¡Abajo el traidor! — ¡Muerte al vendedor de la Patria!

Solo entonces Rossi se dio cuenta de que no toda la conciencia nacional estaba encarcelada en Civitavecchia.

Esbozó una sonrisa forzada hacia la multitud y, cuando se disponía a continuar la marcha, recibió un golpe en la carótida —especialidad de los Buenos Primos— que lo hizo caer agonizante.

En el bolsillo interno de su levita, al ser retirado el cadáver, se encontró la sentencia de muerte:

"¡Juraste luchar por la unificación de Italia y traicionaste el juramento! Recordando: 'Juro que jamás abandonaré las armas ni desertaré del Movimiento Patriótico mientras Italia no sea libre y entregada a un gobierno del Pueblo, para el Pueblo. Si yo faltara a este juramento, prestado por mi libre y espontánea voluntad, que el cuello me sea cortado y mi nombre deshonrado y proclamado como el más vil traidor a la Patria y a los Buenos Primos de la Carbonaria Italiana'. ¡Con cosas serias no se juega!"

Como hemos visto, la Carbonaria estaba a leguas de distancia de la Masonería, pero a pesar de ello, siempre fue confundida con la Masonería, incluso por masones inexpertos que creen que en el pasado la Masonería ejecutaba a Hermanos y profanos que no comulgaban con su doctrina. De vez en cuando, oímos a un Hermano decir que la Masonería necesita volver a ser lo que era en el pasado y ejecutar a los malos elementos de la sociedad.

La Masonería en ningún momento ejecutó a los malos elementos de la sociedad. Quien a veces hizo eso fue la Carbonaria o la Santa Vehme; la Masonería no. La Masonería siempre fue pacífica, respetuosa de la ley y el orden. Solo usó su estructura cerrada para conspirar contra los malos regímenes políticos y algunas instituciones nocivas, pero siempre de manera ordenada y pacífica. Sus miembros, sí, a veces, independientemente de sus Logias, se afiliaban a movimientos o grupos vengadores.

Texto extraído del libro "Itambé, Berço Heróico da Maçonaria no Brasil", Ed. "A Trolha", 1996.

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