Los carbonarios y el sentido de la unidad

Por Salvatore Brienza

Cuando el “pagani” es conducido al medio del bosque para ser iniciado, no está solamente entrando a una sociedad de hombres y mujeres que trabajan en la Floresta. Porque ocultos entre los árboles; se entra, en realidad, a una comunidad, con destino en común.

Este tránsito no es individual, sino colectivo. Porque no somos llamados a ser, únicamente, un iniciado, sino a convertirnos en parte viva de una hermandad unida por la leña, por el fuego y por el carbón.

Uno de los signos más antiguos y conmovedores de la recepción consistía en embadurnar el rostro del candidato con carbón o con hollín. A primera vista, podría parecer un acto rústico, casi tosco, nacido de la rudeza del oficio de la carbonería forestal; sin embargo, detrás de aquella “negrura ritual” se escondía una doctrina profunda, una “pedagogía del anonimato” y una filosofía de la unidad.

El carbón no ennegrecía solamente la piel: borraba las diferencias.

Bajo aquella máscara de ceniza ya no existía el noble, el plebeyo, el perseguido, el sacerdote rebelde, el revolucionario o el campesino. Todos eran iguales en la Floresta. Todos quedaban reducidos a una misma apariencia, a una misma sombra, a una misma materia.

Y he aquí la primera enseñanza del Carbonarismo: La unidad comienza cuando desaparecen los signos exteriores que separan a los hombres.

La sociedad profana vive de las distinciones: títulos, apellidos, fortunas, honores, vanidades, rangos, doctrinas y prejuicios. En el Bosque Carbonario, por el contrario, se obliga al neófito a perder el rostro social para adquirir un rostro iniciático. No es casual que esta imagen nos recuerde la sentencia bíblica: “Polvo eres y al polvo volverás.”

Tampoco es accidental que el cristianismo la haya perpetuado en el rito del Miércoles de Ceniza, donde la marca en la frente nos recuerda la fragilidad de la condición humana y la nulidad de todo orgullo. Pero mientras en la liturgia eclesiástica la ceniza llama al arrepentimiento, en la liturgia carbonaria el carbón llama a la fraternidad.

Porque el mensaje no es solamente: “eres mortal” sino, además: “eres igual a tus Buenos Primos y Hermanos.”

El Carbonario debe entender que la primera barrera contra la unidad no está fuera del hombre, sino dentro de él: su ego.

Mientras el iniciado conserve la obsesión por su nombre, por su importancia, por su superioridad o por sus diferencias, jamás podrá fundirse con el cuerpo de la Orden. Al contrario, continuará siendo un individuo dentro de una asamblea, pero no un Buen Primo dentro de una cadena que debe unirnos al fortalecerse cada eslabón. Por ello el ennegrecimiento ritual del rostro posee un carácter casi sepulcral: es la muerte del antiguo yo.

La negrura hace desaparecer la fisonomía particular; y cuando el rostro desaparece, también desaparecen simbólicamente la pretensión de la individualidad. El candidato deja de ser “alguien” para comenzar a ser “uno entre todos”.

Y este es un principio fundamental del Carbonarismo: la Barraca no se sostiene por el brillo de individualidades, sino por la cohesión de una voluntad en común.

Recordemos que “una sola brasa se extingue rápidamente. Un montón de brasas reunidas produce calor permanente”.

Los perseguidos en el bosque

Los antiguos carboneros del Jura, de Hannover y de la Floresta Negra vivían entre persecuciones y allí, acudían los fugitivos políticos, herejes, republicanos, patriotas o disidentes que encontraban en la espesura de la Floresta un santuario de resistencia. Los bosques siempre fueron el refugio de los “los que no pensaban igual”.

Por eso cubrir el rostro con hollín tenía, ciertamente, una función práctica: ocultar la identidad ante los paganos y ante los enemigos.

Pero el símbolo siempre supera a la utilidad. Cuando todos están ennegrecidos, nadie destaca. Cuando todos son sombras, nadie es delatado por su singularidad.

La comunidad entera se vuelve un solo cuerpo clandestino. Esto nos muestra que la unidad carbonaria no es sentimental; es orgánica.

No se trata simplemente de “llevarse bien” o de “pensar parecido”. Se trata de entender que el destino de uno está ligado al destino de todos. El perseguido, el exiliado o el revolucionario no triunfa solo. La Barraca es refugio porque es unidad.

La Floresta no protege al árbol aislado, sino al conjunto del bosque. Y es por eso que el Carbonarismo nunca fue una masonería aristocrática de salones ni una escuela de disertaciones urbanas. Fue una masonería del pueblo, de hombres y mujeres endurecidos por la intemperie, por el hambre, por la persecución y por el trabajo. Su fraternidad no era teórica. Era una fraternidad de supervivencia.

La masonería del bosque

La masonería que florece en las ciudades construye templos de piedra, que son fríos y si no son habitados muere. La masonería del bosque construye templos de necesidad. Una surge del orden arquitectónico. La otra surge de la urgencia de permanecer juntos dentro de la misma naturaleza.

En el Carbonarismo, el sufrimiento compartido es el cemento de la unidad. Quien ha pasado frío junto al mismo fuego, quien ha escondido su nombre bajo el mismo hollín, quien ha comido el mismo pan duro en la misma choza, comprende que la fraternidad no es una palabra ceremonial, sino una dependencia mutua.

Aquí radica una gran lección para nosotros: Las Órdenes iniciáticas se debilitan cuando se vuelven conjuntos de egos ilustrados; se fortalecen cuando vuelven a ser comunidades de destino.

No basta reunirse. No basta abrir trabajos. No basta con recitar fórmulas. No basta lucir los mandiles o llamarse pomposamente, con grandes títulos. Es necesario sentir que el Buen Primo y Hermano no es sólo alguien que asiste a la reunión, sino que es una extensión de nuestro propio ardor.

La unidad en la carbonaria moderna

Hoy ya no vivimos escondidos en el Jura ni huimos por la Floresta Negra. No tenemos inquisidores tras nuestras espaldas ni soldados registrando nuestras barracas. Sin embargo, los enemigos de la unidad siguen existiendo, aunque adopten formas más sutiles: la vanidad, el personalismo, la ambición de mando, la fragmentación doctrinal, las rivalidades internas, el deseo de figurar más que de servir. Todos estos son rostros “del viejo yo pagano” que el carbón debe cubrir.

Por ello, cada vez que pensamos es ese hollín iniciático, debemos preguntarnos: ¿hemos dejado realmente nuestro rostro profano fuera de la Barraca o seguimos entrando con nuestras pretensiones intactas?

La unidad carbonaria no consiste en uniformidad de pensamiento, sino en subordinación del interés individual al fuego común. Así como distintos troncos producen un solo carbón, distintos temperamentos deben producir una sola Orden.

La leña no pregunta cuál rama será la más visible cuando arda; simplemente se consume para alimentar el horno, el brasero o la chimenea. Ese es el ideal. Servir antes que destacar. Sostener antes que imponer. Fundirse antes que dividir.

“Todos somos uno”

El rostro cubierto de carbón nos deja una de las imágenes más poderosas del Rito. Porque allí donde el mundo exige identidad, el Carbonarismo exige comunión. Allí donde la sociedad celebra el nombre, la Barraca celebra el anonimato fraternal. Allí donde el ego busca distinguirse, el hollín lo vuelve indistinguible. Y cuando todos son indistinguibles, entonces todos son uno.

El carbón nos enseña que la verdadera unidad no nace del discurso, sino de la combustión conjunta. No somos llamas aisladas. Somos hornilla. No somos árboles dispersos.
Somos árboles en el Floresta. No somos hombres separados por su historia profana.

Somos Carbonarios, ennegrecidos por el mismo fuego y hermanados por la misma ceniza. Jamás olvidemos, entonces, que el primer mandamiento de la Floresta es éste: arder juntos para no extinguirnos separados. “Todos somos uno”

  ¡¡¡Ventaja y Buena Vida para todos!!!

La Carbonería en Terra di Lavoro


Recopilado por 
Angel Martino


 
Tras la derrota de la República Napolitana, los patriotas de Terra di Lavoro se reorganizaron a través de la Carboneria en coordinación con los patriotas de las provincias vecinas de Salerno y Avellino, donde la Carboneria tenía buenas bases, antes de los levantamientos de 1820-21, precisamente desde 1817.
Profesionales, clérigos, estudiantes, artesanos y militares se unieron a ella. En cuanto al número de clérigos, según una investigación del historiador Rosolino Chillemi de Capua (Clero y Carbonería en Capua y Caserta en los Documentos del Príncipe de Pianosa), solo en la diócesis de Capua, el número de miembros del clero de la Carbonería ascendía a 220.
Así, antes de los movimientos insurreccionales de 1820-21, la Carbonería de Terra di Lavoro era muy activa en toda la provincia, especialmente en las ciudades de Capua, Aversa, Santa Maria y Nola.
Recordemos que el nombre “Carbonería” deriva del hecho de que los miembros de la organización habían tomado su simbolismo y rituales de la profesión de carboneros, es decir, de aquellos que preparaban el carbón y lo vendían al por menor.
La organización, jerárquica, era muy rígida: los núcleos locales, llamados "barracches", se insertaban en grupos más grandes, llamados "vendite". En este sentido, un documento de la Biblioteca del Museo Campano nos proporciona la información sobre las Venditas en varias zonas de la provincia de Terra di Lavoro, ocho de las cuales estaban en Capua:
  • Los Triunfadores en los Bastiones de Santa Caterina,
  • Los Seguidores de Pitágoras en el Bastión de San Carlo,
  • Los Campani Felices en el Bastión de Santa Amalia,
  • La Formia en el Bastión de Aragón,
  • La Campania Riunita en el Bastión del Conde,
  • Los Seguidores de Marte en el Bastión de Olivarez,
  • La Casilina en el Bastión de Sperone y
  • La Perfezione.
En Santa María encontramos seis ventas:
  • Marte el Filántropo,
  • Los Hijos de Catón,
  • Los Campanianos Libres,
  • Los Amigos de la Concordia,
  • La Unión Perfecta,
  • Horacio en el Puente.
En Caserta se realizaron cinco ventas:
  • Virtud y Vigilancia,
  • Los Defensores de la Libertad,
  • Los Espartanos en las Termópilas,
  • Verdadera Constancia,
  • El Juramento Terrible,
A las que hay que añadir una en la antigua Caserta: "Victoria o Muerte".
En Aversa había cuatro puntos de venta:
  • Los Verdaderos Liberales,
  • Vigilancia en los Bosques,
  • Los Hijos de Taburno,
  • Los Verdaderos Hijos de Marte.
En Frignano estuvieron presentes:
- Los Hijos de Ceuma, 
  • - Los Amigos de la Patria y el Delubro di Marte.
Todos los demás se encuentran en pueblos más pequeños:
dos en Grazzanise
  • Los israelitas liberados,
  • Los imitadores de Attilio Régulo,
Dos en Giano
  • Los verdaderos hijos de Constanza,
  • Los verdaderos hijos de un padre,
Dos en S. Nicola la Strada
  • Los verdaderos hijos de la caridad,
  • Los hijos del Estigia,
Dos en Maddaloni
  • Escipión el Africano,
  • Catón en Ustica,
Dos en Marcianise
  • La Nueva Alianza,
  • Los amigos de la independencia,
Dos en Casal di Principe
  • Los enemigos de la ambición,
  • La Selva Negra.
A continuación se ofrece una venta de carbonara en cada uno de los siguientes pueblos:
  • Cancello (La Unión Perfecta),
  • Arnone (La Escuela del Honor),
  • Pignataro (La Virtud Triunfante),
  • Pastorano (Los Habitantes de Montemarano),
  • Camigliano (Los Defensores de la Patria),
  • Sparanise (La Torrefiorita),
  • Calvi (Los Hijos de Temístocles),
  • Curti (Los Hijos de Apolo),
  • San Prisco (Los Héroes de la Libertad),
  • Casanova (Los Verdaderos Hijos del Honor),
  • Casapulla (La Antigua Galaxia en las Montañas Tifatini),
  • A Valle (Muzio Scevola),
  • Cervino (Los Hijos del Coraje),
  • Formicola (La Felicidad Reconocida),
  • Schiavi (Los Constantes de la Persecución),
  • Latina (Los Seguidores de Catón),
  • Succivo (Minerva y la Muerte),
  • Teverola (Minerva),
  • San Marcellino (La Virtud Rebelde),
  • Lusciano (El Valiente Meli),
  • Parete (Los Defensores de la Religión),
  • Recale (Marte Filántropo),
  • Limatola (Los compañeros de Muzio Scevola),
  • Melizzano (Los Telesini Libres),
  • Sant'Agata dei Goti (Los seguidores de Minerva),
  • Teano (Los perseguidores del vicio),
  • Vairano (Los hijos de la independencia y la libertad),
  • Pietramelara (Los hijos de Esparta),
  • Pietravairano (Las fortalezas inexpugnables),
  • Riardo (Los campeones fuertes),
  • Solopaca (Los defensores de la regeneración).
En la última venta de los Carbonari no se menciona ningún título, pero sí se indica al Gran Maestro Orabona Luigi di Aversa.
La documentación de archivo nos permite integrar esta lista con las ventas repartidas por los territorios de Nola, Gaeta y Sora, que en aquellos años formaban parte de Terra di Lavoro.
En el libro de los Carbonari investigados por la policía en el distrito de Gaeta lo que permite sumar otras 18 ventas de Carbonari en ese territorio: 
  • Carinola (Foro Claudio) , 
  • Casale di Carinola (Grotte Silvana) ,
  • Francolise (Iacopo Hortis),
  • Sant'Andrea del Pizzone (Los verdaderos hijos de la gloria),
  • Mondragone (Gaudio Faudio),
  • Itra (La antigua Mamurra),
  • Gaeta (Los hijos de Lucio).
  • Atratino), Castellone (Los hijos de la antigua Formia),
  • Pastena (Los antiguos volscos),
  • Roccaguglielma (Los héroes de Guglielmo),
  • San Pietro in Curolis (El destructor de los tiranos),
  • Fratte (La nueva Ausonia),
  • Coreno (Los reformadores del antiguo Casale y los amigos de Costanza),
  • Traetto (Los Minturnesi resucitados),
  • Santi Cosma y Damián (La obediencia filial),
  • Spigno (Libertad, reivindicado por el ardor de Spigno),
  • Castelforte (Acquaviva).
En el distrito de Nola tenemos información sobre los nombres de las ventas de carbonari de las siguientes localidades:
  • Avella (Los seguidores de Escipión y el Mentor),
  • Acerra (Los espartanos de las Termópilas y los hijos de Esparta),
  • Airola (Los samnitas victoriosos),
  • Arpaia (Los seguidores de Poncio),
  • Baiano (Los campanos regenerados),
  • Cicciano (Amigos del Clanio),
  • Carbonara (Los hijos de la larga verdad de la ambición),
  • Lauro (Corona de laureles),
  • Nola (Los seguidores de Marcelo),
  • Roccarainola (El Gaudo iluminado),
  • Saviano (Los seguidores de la verdad),
  • San Felice (Los seguidores de Bruto Segundo),
  • Santa María a Vico (Los seguidores de Muzio Scevola),
  • Visciano (Los hijos de Prometeo) y
  • Palma (Los seguidores de Astrea).
En el caso de Sorano, los documentos no indican el nombre de las ventas, pero proporcionan una lista de los miembros de la Carbonería, cuyo mayor número se encuentra en los siguientes municipios:
  • Avito, Vicalvi, Settefrati, Arce, Fontana, Colle San Magno, Arpino, Schiavi, Santo Padre, Atina, Picinisco, Cervaro, Vallerotonda, San Vittore, Mignano, San Germano, Sant'Angelo, Terelle, Aquino, Villa Santa Lucia, Sora, Isola, Castelluccio, Brocco, Pescosolido.
Cada venta estaba compuesta generalmente por no menos de diez a quince carbonarios, a veces entre veinte y treinta. Por lo tanto, es fácil comprender cuán vivos estaban los ideales del Risorgimento, con tantos patriotas dispuestos a participar en los grandes acontecimientos que llevarían a la solicitud de la constitución en 1848.
  
Fuente: https://www.casaledicarinola.net/2015/05/18/la-carboneria-in-terra-di-lavoro/
 

Logias en el Valle de Hernandarias

 Por Salvatore Brienza

Esta Plancha, lo hacemos con el ánimo sereno y la conciencia despierta, sabiendo que "la Memoria es una de las columnas invisibles que sostienen a la Orden". Sin memoria no hay identidad; sin identidad, el Trabajo se vuelve frágil y la Obra pierde su sentido trascendente.

En nuestro país —y no podemos negarlo sin faltar a la Verdad— es muy común olvidar la historia, minimizar los hechos o atribuirse logros que otros han realizado con esfuerzo silencioso, sacrificio constante y compromiso inquebrantable. Esta Plancha nace, precisamente, como "un acto de Justicia Masónica": reconocer, nombrar y honrar a quienes sembraron cuando aún el terreno era árido y el clima adverso.

En el Valle de Hernandarias la masonería no se forjó por generación espontánea. Fue levantada piedra sobre piedra por Hermanos y Hermanas que, sin buscar honores ni recompensas, asumieron la pesada tarea de encender la Luz donde aún dominaban las sombras. 

No hay intención de promocionar a tal o cual obediencia, mucho menos discutir regularidades e irregularidades, porque esos son conceptos que etiquetan y dividen a la fraternidad. 

Reconocer que en la historia paraguaya hubo, y hay aún, un primer espacio donde "se elevaron Templos a la Virtud y se cavaron Fosas a los Vicios", es el verdadero objetivo de este trabajo.

Logo Referencial
Entre los primeros talleres debemos destacar con respeto y gratitud a la Respetable Logia “Giordano Bruno”, cuyo espíritu libre y firme en la defensa del pensamiento iluminado marcó el inicio de los trabajos simbólicos con esfuerzo y valentía intelectual, para constituirse en Logia y construir un Templo.

Reconocemos también a la Logia “Frank Sherman Land N° 194”, que supo sostener el Trabajo regular en tiempos complejos, afirmando la disciplina, la perseverancia y el valor del método como herramientas esenciales para la construcción del Templo Interior y Colectivo. En su mayoría, los Hermanos de esta Logia, formaron parte de la Orden de Molay, y es por ello meritorio el esfuerzo de los sobrinos.

Omitir la labor de la Logia “Hugo de Payen’s N° 2”, cuyo nombre evoca el ideal caballeresco del compromiso, la lealtad y el sacrificio al servicio de un propósito superior. Su presencia aportó solidez, orden y continuidad a los Trabajos en el Valle, cuando aún todo estaba por hacerse.

Del mismo modo, la Logia “María Magdalena N° 3” representa una expresión profunda de inclusión femenina en el simbolismo masónico, sensibilidad espiritual y búsqueda de equilibrio, recordándonos que la Sabiduría no se manifiesta únicamente en la fuerza, sino también en la comprensión, la constancia y la fidelidad al Misterio. Es la Primera Logia Femenina en la ciudad del Hernandarias, que puede recibir a miembros masculinos en sus Sesiones, cuya fuerza da valor y brillo a los trabajos de la obediencia a la que pertenecen.

Junto a las Logias (Masonería de la Piedra), es justo destacar la labor de la Venta Carbonaria “Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia” (Masonería Forestal o de la Madera), heredera de una tradición iniciática de resistencia, pensamiento emancipador y compromiso con la soberanía moral y espiritual. Su aporte al Valle no fue accesorio, sino complementario y decisivo, fortaleciendo los Climas y ampliando el horizonte fraternal.

Nombrar estas Logias y esta Venta no es un simple ejercicio protocolar. Es un acto de reparación simbólica y de enseñanza. Porque quien no reconoce a los que vinieron antes, difícilmente podrá reclamar con legitimidad el fruto del Trabajo presente  o del futuro. La verdadera "Grandeza Masónica" no consiste en apropiarse de la Obra ajena, sino en continuarla con humildad y responsabilidad.

Que esta Plancha sirva para dejar constancia escrita de que el Valle de Hernandarias tiene una rica historia de las Logias que han estado funcionando o siguen funcionando, que tiene cimientos sólidos y tiene nombres propios para ser mencionados. 

Que sirva también como advertencia fraterna a las generaciones futuras: porque la Luz que hoy disfrutamos fue encendida por otros, y nuestra obligación no es apagarla con el olvido o el menosprecio, sino alimentarla con la Verdad, la Memoria y el Trabajo Justo y Perfecto.

Es importante aclarar, que no queremos poner a ninguno por encima del otro, pero sí reconocer que el esfuerzo y la grandeza de los Hermanos y Hermanas es lo que vale la pena.

¡¡¡Loor eterno a la Masonería que siempre nos acerca a la Luz!!!

2026. Templo Carbonario (RFC)

A todos los Buenos Primos/as, Hermanos/as de la Floresta Negra del Paraguay

"El Fuego ha sido encendido. El Tronco ha sido señalado. La Obra ha comenzado."

Flyer de Invitación
El Rito Forestal Carbonario inicia la construcción de su Templo, casa sagrada del Trabajo, del Silencio y del Fuego Interior. Para ello convocamos a todos aquellos que sienten en su corazón el llamado del Bosque a aportar 500.000 carbones (Gs.), con los cuales cada Buen Primo, Buena Prima, Hermano, Hermana e incluso, Benefactores Profanos, se convertirán en Constructores y Fundadores del Templo.
Este no es un simple edificio. 
Será la Morada del Fuego Sagrado, el Ara del Juramento y el Refugio de la Tradición.

"Quien aporta no da dinero: entrega brasas para que esta Luz permanezca."

Imagen de Referencia
Objetivo
Reunir los fondos necesarios para la construcción, acondicionamiento y consagración del Templo Forestal Carbonario.

Aporte
Cada contribución es de: 500.000 carbones (Guaraníes)
Cada aportante recibe la condición de “Constructor y Fundador del Templo” 

Destino de los fondos
Los carbones recaudados se destinarán exclusivamente a:
- Compra o adecuación del espacio físico.
- Construcción del Templo con características propias del Rito Forestal Carbonario.
- Columnas y símbolos del Rito Forestal Carbonario.
- Iluminación ritual.
- Mobiliario del Taller.

Todo gasto será registrado en el Libro de Construcción del Templo.

Certificado de Reconocimiento
"Un Templo no se levanta con piedras, sino con voluntades"

Cada Constructor que aporta una brasa, deposita algo más que dinero, porque deposita confianza, fidelidad y pertenencia.
El Fuego del Templo será la suma de todas las brasas entregadas. Nadie lo encenderá solo. Todos lo sostendremos juntos. Cuando entres a ese Templo, no verás paredes: verás el reflejo de tu propio compromiso. Porque quien ayudó a construirlo, ya vive en él.

CERTIFICADO DE RECONOCIMIENTO
La Autoridad del Rito Forestal Carbonario certifica que ha entregado su Brasa Sagrada (500.000 carbones) para la construcción del Templo Forestal  Carbonario, convirtiéndose así en:


CONSTRUCTOR Y FUNDADOR DEL TEMPLO CARBONARIO


Su nombre quedará inscripto en la Placa Conmemorativa y su obra será recordada mientras arda la Llama del Bosque.

En la Masonería todos sabemos que "El Templo no lo construyen unos pocos. Lo levantan todos los que ponen una brasa en el Fuego.”

Que este Templo que hoy nace no sea solo de madera y piedra, sino de voluntades unidas.
Que cada nombre grabado en la Placa sea una brasa viva, y que cada brasa mantenga encendido
el Fuego del Rito, aun cuando pasen los años y cambien los hombres.

Aquí no se va a construir una Casa de Ladrillos, Madera y Metal, aqui se construirá una Casa del Espíritu que se unieron para que la Luz no se apague.

Que quienes entren a este Templo recordarán siempre que:

“Nada grande se levanta solo.
Todo Templo nace de muchas voluntades.”



Mensaje de Fin de Año 2025

A∵G∵S∵M∵C∵D∵U∵

A todos los que la presente vieren, en las Columnas Norte y Sur, en los Climas de los Valles de África y Europa, en el Oriente y el Naciente, donde se ubican los Verdaderos Iniciados que han sido Iluminados por la Libertad, la Unión, la Igualdad, la Fraternidad y la Humanidad, os hacemos saber que:

∵ Al llegar al ocaso de este año de la gracia de Nuestro BPr∵ Jesucristo del 2025, corresponde detener el paso, volver la mirada sobre el sendero recorrido y elevar una reflexión fraterna, sincera y agradecida.

∵ Esta plancha tiene como propósito reconocer el Esfuerzo Silencioso, Constante y muchas veces Anónimo de todos los Buenos Primos, quienes, con trabajo firme y convicción inquebrantable, han sostenido el fuego interior de nuestra Orden, durante el Reinicio de sus Actividades Esotéricas, Simbólicas e Iniciáticas. 

∵ Cada madera cortada, descortezada y cepillada, cada piedra tallada, cada palabra medida, cada acto coherente ha contribuido a dar solidez a nuestra Venta y sentido a nuestros trabajos.

∵ Todos juntos hemos hecho esfuerzos significativos que demuestran el Amor y el sentido de pertenencia que cada uno tiene para con nuestro Rito Forestal Carbonario. 

∵ Es justo y necesario agradecer el apoyo fraterno de los Queridos Hermanos Masones de los distintos Ritos de la Masoneria del Muro, que, más allá de las formas, tradiciones o lenguajes simbólicos, han sabido encontrarse en lo esencial: la búsqueda de la Verdad, el perfeccionamiento del ser humano y el servicio desinteresado a la Humanidad. 


∵ Este acompañamiento fraternal ha fortalecido los Climas de los Valles de nuestra Venta, generando un espacio de respeto, equilibrio y concordia, donde el trabajo colectivo se eleva por encima de las diferencias.

∵ Gracias a ese espíritu de cooperación y reconocimiento mutuo, nuestros trabajos han podido ser Justos en su intención y Perfectos en su ejecución, no por ausencia de errores, sino por la honestidad con que fueron asumidos, corregidos y superados. Allí donde hubo dificultad, hubo también mano extendida; donde hubo duda, hubo palabra orientadora; donde hubo cansancio, hubo ejemplo.

∵ Que el cierre de este año 2025 nos encuentre unidos, conscientes de lo construido y responsables de lo que aún resta edificar. 

∵ Que el fuego que nos anima no se consuma en la autosatisfacción, sino que se renueve en el compromiso, la humildad y la perseverancia.

∵ Al abrirse un nuevo ciclo, en este 2026, reafirmemos el juramento íntimo de trabajar sin descanso por un Horizonte Masónico cada vez más luminoso, con Valles más armónicos y una Fraternidad que sea, en los hechos y no solo en los símbolos, un faro para quienes buscan sentido, justicia y dignidad.

"Que vuelva a la oscuridad, quien no arde con nosotros"

B∵ Pr∵ Salvatore Brienza, 33°

P∵ M∵ de la R∵V∵C∵ 

"Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia"





“Que vuelva a la Oscuridad, quien no arde con nosotros.”

Por Salvatore Brienza

        Hace 31 años, un 17 de noviembre de 1994, crucé "el umbral" hacia ese mundo misterioso del cual Pitágoras habla diciendo: "Existe una estirpe divina entre los mortales, de la cual si llegas a formar parte, conocerás los secretos del universo".
        Con luces y sombras, esta "Milenaria Sociedad Iniciática" continuadora de muchos Misterios Antiguos, Divinos y Mortales, va ganando adeptos y encantándonos con sus Ritos y Rituales.
        El pasado 27 de noviembre, en nuestra R\V\C\ Dr. José Gaspar R. de Francia, exaltamos al Sublime Grado de Maestro Masón a nuestro B\ Pr\ Giuseppe Di Stefano. Esta ceremonia inicia una nueva etapa en el Rito Forestal Carbonario, porque nos ayuda a delinear nuevos caminos a transitar mirando el futuro que nos espera y que lo haremos con PerseveranciaFuerza y el Coraje necesarios para llegar a los objetivos trazados.
        "Una vez que se ha visto la Luz, no se puede vivir sin ella" dice el Forastero, que busca el Templo Místico.
        El pasado 30 de noviembre por recomendación del G\M\ de la Gran Logia Nacional de Paraguay, fuimos convocados por el Supremo Consejo del Grado 9 del Rito Nacional Paraguayo para trabajar en los grados Filosóficos con el IPH\ O. Aquino. 33° (Anubis)
Preparación para el Gran Rito
        Personalmente, fue todo un desafío ya que este 2025 marca el reinicio de las actividades carbonarias en la Floresta Negra luego de un periodo de silencio, y  ser invitado a apoyar con nuestro trabajo y presencia a organizaciones Masónicas Fraternas constituye un Reconocimiento a nuestra trayectoria en el Valle. 
      Esta nueva etapa, para nosotros los miembros del Rito Forestal Carbonario desafiante en muchos aspectos.

"Reunir lo disperso"
       Esta nueva etapa se presenta exigente para quienes integramos el Rito Forestal Carbonario. El primer deber que se impone es reunir lo disperso, volver a encender los fuegos apagados y reagrupar a los obreros alrededor del Hogar común.
     Vivimos una época marcada por la velocidad virtual, donde la palabra se adelanta al pensamiento, la reacción reemplaza a la reflexión y la inmediatez amenaza con vaciar de contenido aquello que, por naturaleza, requiere silencio, maduración y método. 
        La Masonería —iniciática, simbólica y tradicional— nunca fue hija de la prisa. Por el contrario, se edifica en el tiempo lento del trabajo interior, en la paciencia del pulimento de la madera bruta y en la tolerancia activa hacia la diversidad de miradas que enriquecen la Obra común. Por ello, reunir lo disperso es un trabajo incesante y al mismo tiempo, exigente.
        El trabajo de aquel que asume el papel de Autoridad Masónica no se funda en la imposición ni en la visibilidad constante, sino en el ejemplo silencioso, en la coherencia entre palabra y obra, y en la fidelidad a los principios que nos preceden y nos trascienden.

Escuadra, Compás y Navaja de Podar
        En un contexto donde "lo virtual acelera los vínculos pero debilita los lazos", el desafío es sostener la Fraternidad real, vivida y trabajada. 
        La tolerancia masónica no es indiferencia ni relativismo: es la capacidad de reconocer al otro como obrero legítimo del Templo, aun cuando su marcha no coincida con la nuestra.
       Hoy más que nunca, quien conduce debe saber detenerse, escuchar y discernir. Debe resistir la tentación de responder a toda provocación y recordar que el verdadero poder masónico se manifiesta en la capacidad de unir, ordenar y armonizar. La velocidad del mundo no puede dictar el ritmo de la Iniciación.
        Conducir una Potencia Masónica en estos tiempos es asumir el deber de proteger el método iniciático frente al ruido, de preservar el respeto frente a la intolerancia y de reafirmar que la Masonería no se vive en la superficie de lo virtual, sino en la profundidad del compromiso, del trabajo constante y del silencio fecundo.

"Quien trabaja merece salario"
        Conducir una Potencia Masónica implica, ante todo, custodiar la Tradición sin convertirla en un dogma muerto, y al mismo tiempo, orientar a los BB\ PPr\ (HH\) sin ceder a las modas pasajeras ni a la lógica profana de las redes y los aplausos inmediatos. 
        Conducir es también saber discernir entre presencia y trabajo real. La Masonería no se sostiene en los nombres ni en las adhesiones circunstanciales, sino en el esfuerzo constante de quienes asumen el deber de edificar. El salario —material, simbólico o espiritual— pertenece a quienes trabajan, a quienes sostienen la Obra incluso en los períodos de silencio, incomprensión o escasez.
           Porque solo una Potencia carbonaria que sabe Reunir lo disperso, Vigilar el Fuego, Ordenar la Floresta y Reconocer a los verdaderos obreros, podrá atravesar esta época sin perder la Luz que guía, el Silencio que enseña y el Trabajo que da sentido a nuestra Obra.

           ETAPAS DEL OPUS MAGNUM
  1. Nigredo (negror o ennegrecimiento)

  2. Albedo (blancura o blanqueamiento)

  3. Citrinitas (amarillez o amarilleamiento)

  4. Rubedo (rojez o enrojecimiento)

“Que vuelva a la Oscuridad, quien no arde con nosotros.”
         Esta afirmación iniciática, severa y justa, nace en el corazón de la Floresta Negra. Esta expresión no es una condena ni un gesto de exclusión profana. Arder no significa consumir al otro, sino ofrecerse en sacrificio al Fuego del Trabajo, aceptar la transformación y sostener la Obra común sin reservas ni simulaciones.
        Quien no arde es quien se acerca al Fuego solo para calentarse, pero no para alimentarlo. Es aquel que observa sin comprometerse, que toma sin devolver, que permanece en la forma sin asumir la esencia. En la Vía carbonaria, la Luz no se mendiga ni se hereda: se conquista trabajando, vigilando el Fuego y aceptando en el Silencio.
        La Oscuridad a la que se regresa no es castigo, sino estado natural de quien aún no está dispuesto a transformarse. Transformarse es aceptar, primeramente, el Nigredo. Por eso n
adie es expulsado del Bosque Simbólico: simplemente cada cual decide ocupar el lugar que le corresponde a su grado de conciencia y a su voluntad de arder. 
        El Fuego no rechaza; revela. Arder con nosotros es aceptar la disciplina del trabajo, la lentitud del Proceso, la poda necesaria y la renuncia al aplauso. Es comprender que solo quien se consume en la Obra puede, finalmente, iluminar.
        Por eso, en la Floresta, la exigencia es clara y fraterna: quien no arde, no puede permanecer junto al Fuego. Porque el Carbón verdadero no nace de la tibieza, sino de la entrega total al Fuego justo, y solo así la Luz puede sostenerse sin apagarse.
Trabajos Filosóficos en el
Supremo Consejo Grado 9
del Rito Nacional Paraguayo

Conclusión
        Al concluir esta reflexión, queda claro que el camino del Rito Forestal Carbonario no es para quienes se apresuran, ni para quienes buscan la forma sin el espíritu. Es un sendero de Fuego vigilado, de Floresta ordenada y de Trabajo silencioso que modela continuamente el interior del hombre. El llamado a reunir lo disperso, vigilar el Fuego y reconocer a los verdaderos obreros no es solo una tarea del presente, sino una responsabilidad hacia el porvenir. 
        En medio de un mundo veloz, ruidoso y con escasa paciencia, la verdadera fortaleza de una Potencia Masónica -y en particular de nuestro Rito Forestal Carbonario- reside en su capacidad de permanecer fiel al Método, a la Tradición y al Espíritu del Trabajo. 
        La Luz que nos guía no es exterior, sino interior; el Silencio que enseña no es debilidad, sino profundidad; y el Trabajo es la única prueba de la verdadera dignidad.
        La Floresta no es para todos, sino para quienes están dispuestos a ofrecerse al Fuego del Trabajo. Aquí, el salario no se concede: se conquista; y permanecer junto al Fuego no es un derecho, sino el fruto de un ardor auténtico. 

      "Nuestra Obra continuará en el 2026, no como un recuerdo del pasado, sino como un Fuego vivo que ilumine el sendero de quienes vendrán, mientras existan Iniciados dispuestos a trabajar, a guardar silencio y a arder con nosotros."

¡¡¡Salute e Fratellanza!!!



Estatutos de Bolonia de 1248 y los Landmarks

Por Salvatore Brienza

          Los Estatutos de los canteros de Bolonia de 1248 son uno de los documentos masónicos más antiguos que se conocen, de ahí que revistan un especial interés, pues constituyen un testimonio histórico y normativo a la vez que una enseñanza referida al arte y oficio de la construcción, el cual, al ser vivificado por el rito, establece un orden y armonía, que partiendo de los Principios Universales, organiza todos los niveles jerárquicamente inferiores, es decir, los pertenecientes al ámbito de lo manifestado, inclusive el del plano más material y concreto.

Estos canteros juraban como si fueran uno solo, es decir cada Maestro juraba: “Yo, maestro de la madera y del muro, que soy, o seré, de la sociedad de dichos maestros, juro, en honor de nuestro Señor Jesucristo, de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos…,”[1]

Y al separarse ambas Sociedades estipularon en su Art. XLVI “Que las sociedades (De la Madera y el Muro) deben reunirse aparte” diciendo que: “Estatuimos y ordenamos que la sociedad de los maestros de la madera debe reunirse aparte allí donde decidan los oficiales de esta sociedad y que la sociedad de los maestros del muro debe reunirse aparte allí donde decidan los oficiales de esa sociedad, y ello de tal forma que no puedan reunirse conjuntamente. Esto, salvo que los oficiales de las sociedades decidan reunirlas conjuntamente; entonces, ellas podrían reunirse.”[2]

Además, esta Constitución establece que cada sociedad puede tener sus propios estatutos, lo aclara en el Art. LVIII “De las copias de los estatutos de la sociedad” aclarando que “…, estatuimos y ordenamos que todos los estatutos de la sociedad sean copiados de nuevo y que allí donde, se dice los oficiales del muro y de la madera diga sólo del muro, de modo que los estatutos de la sociedad del muro sean distintos de los de la sociedad de la madera. Y que esto sea irrevocable.”[3]

Esta irrevocabilidad es la que Anderson (Que leyó los Estatutos, Constituciones y Reglamentos de los Masones Operativos para hacer su “famosa Constitución de 1723”, Mackey (1858), y otros establecen más adelante como “Lanmarks Inmutables”.


El H\ Valentín I. Heines, de la Gran Logia de Israel diceNo hubo mención de landmarks antes del año 1723. La Constitución de Anderson no se basó en los Old Charges, pero incluyó algunos de los Landmarks. Estos eran los puntos esenciales de derecho masónico que la Gran Logia debía abstenerse de modificar.  Solo en 1813, cuando se unieron las 2 Grandes Logias de Inglaterra en la Gran Logia Unida de Inglaterra, allí fue donde por primera vez se mencionaron los Landmarks para definir la instrucción de los candidatos, la iniciación, el aumento y pase de grados. Nada más”[4]

Similitudes entre la sociedad de la madera y la sociedad del muro
        - Estructura organizativa: Ambas sociedades tienen oficiales y un macero que supervisan las actividades y hacen cumplir los estatutos.
        - Reuniones y asambleas: Ambas sociedades están obligadas a reunirse regularmente para tratar asuntos internos.
        - Sanciones y multas: Tanto la sociedad de la madera como la del muro imponen sanciones económicas a los miembros que incumplen las normas.
        - Regulación de aprendices: En ambas sociedades se establecen normas específicas para la formación y el ingreso de aprendices.
        - Contribuciones y fondos: Ambas sociedades recaudan contribuciones y gestionan fondos para cubrir gastos comunes, como misas y funerales.
        - Resolución de conflictos: En ambas sociedades, los conflictos entre miembros son resueltos por los oficiales y el macero.

Diferencias entre la sociedad de la madera y la sociedad del muro
        - Reuniones separadas: Aunque pueden reunirse conjuntamente si los oficiales lo deciden, las dos sociedades tienen reuniones separadas para tratar sus asuntos específicos.
        - Estatutos diferenciados: Se establece que los estatutos de la sociedad del muro deben ser distintos de los de la sociedad de la madera, lo que sugiere que cada gremio tiene normas adaptadas a las particularidades de su oficio.
        - Distribución de funciones: Los oficiales y maceros de cada sociedad se encargan de supervisar exclusivamente a los miembros de su gremio, lo que refuerza la separación entre ambas sociedades.
        - Especialización del oficio: Aunque ambos gremios están relacionados con la construcción, cada uno se enfoca en un área específica (madera o muro), lo que implica diferencias en las habilidades y conocimientos requeridos.

En resumen
          Las sociedades de la madera y del muro comparten una estructura organizativa y principios comunes, pero mantienen su autonomía y adaptan sus normas a las particularidades de su oficio. Esto refleja la importancia de la especialización y la cooperación en las sociedades gremiales medievales.

Como vemos la Carta de Bolonia registra la importancia de los Maestros de la Madera y del Muro, juntos o por separado. Y los Landmarks, no son inmutables, ni tampoco deben ser tomados como un dogma que “separa las dos orillas” que deberían unirse por el bien de la Humanidad.


Los carbonarios y el sentido de la unidad

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