Por Salvatore Brienza
Hoy, 14 de Julio, se recuerda la Toma de Bastilla, símbolo y hecho principal de la Revolución Francesa, que dió origen a la implementación universal de los derechos del hombre y del ciudadano.
Y para recordar este momento histórico, quiero hablarles del Marqués de Lafayette.
Trazar la historia del G'.' M'.' BPr'.' Gilbert du Motier, Marqués de Lafayette, es entrar en el alma misma del Siglo de las Luces y en la consagración práctica de nuestros más puros ideales. Lafayette no fue solo un hombre de espada, sino un constructor de repúblicas en ambos lados del Atlántico.
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| Mandil de Lafayette |
En su figura se entrelazan de forma indisoluble la utopía masónica, el torbellino de la Revolución Francesa y la persistencia iniciática del Carbonarismo, demostrando que el verdadero iniciado trabaja tanto en el silencio del templo como en el clamor de las plazas públicas.
Iniciado a la temprana edad de 19 años en una logia militar de origen francés antes de embarcarse hacia América, Lafayette entendió rápidamente que la Masonería era el vínculo intelectual de una nueva era.
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| Lafayette y Washington |
Alcanzando el grado de Mayor General en el Ejército Continental, Lafayette demostró que la Libertad no es una entelequia teórica, sino un derecho natural que debe ser defendido con la espada y el puñal. El lazo de amor que lo unió al Libertador americano, descrito décadas después por el presidente John Quincy Adams como "más fuerte que la muerte", es el vivo reflejo del juramento de fidelidad masónica que trasciende las fronteras del tiempo, la distancia y la tumba.
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| Venta Carbonaria |
A su regreso a Europa, imbuido de los aires de progreso del Nuevo Mundo, Lafayette se convirtió en uno líder indiscutible del pensamiento Revolucionario Frances, mencionado por Chateaubriand, como el G'.' M'.' de la Alta Venta de los Carbonarios. En él, los principios de "Libertad, Igualdad y Fraternidad" encontraron un estilo de vida.
En este convulso escenario, Lafayette buscó el equilibrio en medio de la polarización extrema. Desde su posición representó el intento de erigir un orden civil virtuoso, equidistante tanto del despotismo monárquico absolutista como del caos jacobino y la tiranía del terror. Su familia y él mismo fue perseguida y en algunos casos asesinados por el despotismo de Robespierre.
Su labor abolicionista y su férrea defensa de los derechos de la mujer y de la libertad de conciencia reflejan la universalidad del rango que portaba con indudable orgullo.
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| Emblemas Carbonarios |
Para Chateaubriand y los defensores del viejo orden monárquico, estas sociedades secretas eran una "conspiración general" que amenazaba con deshacer la Europa cristiana y dinástica, introduciendo el modelo insurreccional italiano en los cuarteles franceses. Sin embargo, para un iniciado, la Charbonnerie representaba la continuación del trabajo simbólico bajo condiciones de persecución. Al adoptar la estructura y los rituales de los carbonarios —los cuales compartían hondas raíces simbólicas y morales con la masonería—, Lafayette actuó como un verdadero "Ciudadano de Dos Mundos", comprendiendo que cuando la tiranía cierra las logias y la libertad del pensamiento, el espíritu revolucionario de los "hombres y mujeres libres y de buenas costumbres" debe reunirse en los bosques y en las catacumbas de la clandestinidad como la "Alta Venta Carbonaria Universal".
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| Templo de la A'.' V'.' C'.' U'.' |
Estimados BB'.' PPr'.' y HH.'., la vida de Lafayette nos invita a reflexionar sobre el verdadero significado de nuestro compromiso Masónico y Carbonario. El compás nos marca la justa medida de nuestras acciones, pero la escuadra nos exige rectitud y valentía frente a las injusticias del mundo exterior y la navaja nos ayuda a podar aquello que ya no sirve para el árbol que debe crecer libre de ramas y hojas que se pudren y no nutren a nuestra Orden.
Lafayette no fue un iniciado de salón; fue un francmasón y Carbonario de acción que entendió que los templos dedicados a la virtud deben sostenerse sobre las columnas de la práctica social.
En su célebre gira de 1824 por los entonces 24 estados de la Unión americana, donde fue aclamado como el último General vivo del Ejército Continental, nos enseña que las ideas de Libertad, Igualdad y Fraternidad son inmortales. Aunque los historiadores debatan sobre los usos de su memoria, el lema «¡Allá vamos, Lafayette!» con el que las tropas estadounidenses desembarcaron en Francia durante la Gran Guerra demuestra que las deudas de gratitud de las almas libres jamás prescriben.
Que la memoria de nuestro Q.'. H.'. y BPr'.' el Marqués de Lafayette inspire nuestros trabajos diarios, recordándonos que el desbastar la piedra bruta o descortezar la madera, no es solo un acto de perfeccionamiento interior, sino la preparación indispensable para construir una sociedad más justa, libre y fraternal.






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