Logias en el Valle de Hernandarias

 Por Salvatore Brienza

Esta Plancha, lo hacemos con el ánimo sereno y la conciencia despierta, sabiendo que "la Memoria es una de las columnas invisibles que sostienen a la Orden". Sin memoria no hay identidad; sin identidad, el Trabajo se vuelve frágil y la Obra pierde su sentido trascendente.

En nuestro país —y no podemos negarlo sin faltar a la Verdad— es muy común olvidar la historia, minimizar los hechos o atribuirse logros que otros han realizado con esfuerzo silencioso, sacrificio constante y compromiso inquebrantable. Esta Plancha nace, precisamente, como "un acto de Justicia Masónica": reconocer, nombrar y honrar a quienes sembraron cuando aún el terreno era árido y el clima adverso.

En el Valle de Hernandarias la masonería no se forjó por generación espontánea. Fue levantada piedra sobre piedra por Hermanos y Hermanas que, sin buscar honores ni recompensas, asumieron la pesada tarea de encender la Luz donde aún dominaban las sombras. 

No hay intención de promocionar a tal o cual obediencia, mucho menos discutir regularidades e irregularidades, porque esos son conceptos que etiquetan y dividen a la fraternidad. 

Reconocer que en la historia paraguaya hubo, y hay aún, un primer espacio donde "se elevaron Templos a la Virtud y se cavaron Fosas a los Vicios", es el verdadero objetivo de este trabajo.

Logo Referencial
Entre los primeros talleres debemos destacar con respeto y gratitud a la Respetable Logia “Giordano Bruno”, cuyo espíritu libre y firme en la defensa del pensamiento iluminado marcó el inicio de los trabajos simbólicos con esfuerzo y valentía intelectual, para constituirse en Logia y construir un Templo.

Reconocemos también a la Logia “Frank Sherman Land N° 194”, que supo sostener el Trabajo regular en tiempos complejos, afirmando la disciplina, la perseverancia y el valor del método como herramientas esenciales para la construcción del Templo Interior y Colectivo. En su mayoría, los Hermanos de esta Logia, formaron parte de la Orden de Molay, y es por ello meritorio el esfuerzo de los sobrinos.

Omitir la labor de la Logia “Hugo de Payen’s N° 2”, cuyo nombre evoca el ideal caballeresco del compromiso, la lealtad y el sacrificio al servicio de un propósito superior. Su presencia aportó solidez, orden y continuidad a los Trabajos en el Valle, cuando aún todo estaba por hacerse.

Del mismo modo, la Logia “María Magdalena N° 3” representa una expresión profunda de inclusión femenina en el simbolismo masónico, sensibilidad espiritual y búsqueda de equilibrio, recordándonos que la Sabiduría no se manifiesta únicamente en la fuerza, sino también en la comprensión, la constancia y la fidelidad al Misterio. Es la Primera Logia Femenina en la ciudad del Hernandarias, que puede recibir a miembros masculinos en sus Sesiones, cuya fuerza da valor y brillo a los trabajos de la obediencia a la que pertenecen.

Junto a las Logias (Masonería de la Piedra), es justo destacar la labor de la Venta Carbonaria “Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia” (Masonería Forestal o de la Madera), heredera de una tradición iniciática de resistencia, pensamiento emancipador y compromiso con la soberanía moral y espiritual. Su aporte al Valle no fue accesorio, sino complementario y decisivo, fortaleciendo los Climas y ampliando el horizonte fraternal.

Nombrar estas Logias y esta Venta no es un simple ejercicio protocolar. Es un acto de reparación simbólica y de enseñanza. Porque quien no reconoce a los que vinieron antes, difícilmente podrá reclamar con legitimidad el fruto del Trabajo presente  o del futuro. La verdadera "Grandeza Masónica" no consiste en apropiarse de la Obra ajena, sino en continuarla con humildad y responsabilidad.

Que esta Plancha sirva para dejar constancia escrita de que el Valle de Hernandarias tiene una rica historia de las Logias que han estado funcionando o siguen funcionando, que tiene cimientos sólidos y tiene nombres propios para ser mencionados. 

Que sirva también como advertencia fraterna a las generaciones futuras: porque la Luz que hoy disfrutamos fue encendida por otros, y nuestra obligación no es apagarla con el olvido o el menosprecio, sino alimentarla con la Verdad, la Memoria y el Trabajo Justo y Perfecto.

Es importante aclarar, que no queremos poner a ninguno por encima del otro, pero sí reconocer que el esfuerzo y la grandeza de los Hermanos y Hermanas es lo que vale la pena.

¡¡¡Loor eterno a la Masonería que siempre nos acerca a la Luz!!!

2026. Templo Carbonario (RFC)

A todos los Buenos Primos/as, Hermanos/as de la Floresta Negra del Paraguay

"El Fuego ha sido encendido. El Tronco ha sido señalado. La Obra ha comenzado."

Flyer de Invitación
El Rito Forestal Carbonario inicia la construcción de su Templo, casa sagrada del Trabajo, del Silencio y del Fuego Interior. Para ello convocamos a todos aquellos que sienten en su corazón el llamado del Bosque a aportar 500.000 carbones (Gs.), con los cuales cada Buen Primo, Buena Prima, Hermano, Hermana e incluso, Benefactores Profanos, se convertirán en Constructores y Fundadores del Templo.
Este no es un simple edificio. 
Será la Morada del Fuego Sagrado, el Ara del Juramento y el Refugio de la Tradición.

"Quien aporta no da dinero: entrega brasas para que esta Luz permanezca."

Imagen de Referencia
Objetivo
Reunir los fondos necesarios para la construcción, acondicionamiento y consagración del Templo Forestal Carbonario.

Aporte
Cada contribución es de: 500.000 carbones (Guaraníes)
Cada aportante recibe la condición de “Constructor y Fundador del Templo” 

Destino de los fondos
Los carbones recaudados se destinarán exclusivamente a:
- Compra o adecuación del espacio físico.
- Construcción del Templo con características propias del Rito Forestal Carbonario.
- Columnas y símbolos del Rito Forestal Carbonario.
- Iluminación ritual.
- Mobiliario del Taller.

Todo gasto será registrado en el Libro de Construcción del Templo.

Certificado de Reconocimiento
"Un Templo no se levanta con piedras, sino con voluntades"

Cada Constructor que aporta una brasa, deposita algo más que dinero, porque deposita confianza, fidelidad y pertenencia.
El Fuego del Templo será la suma de todas las brasas entregadas. Nadie lo encenderá solo. Todos lo sostendremos juntos. Cuando entres a ese Templo, no verás paredes: verás el reflejo de tu propio compromiso. Porque quien ayudó a construirlo, ya vive en él.

CERTIFICADO DE RECONOCIMIENTO
La Autoridad del Rito Forestal Carbonario certifica que ha entregado su Brasa Sagrada (500.000 carbones) para la construcción del Templo Forestal  Carbonario, convirtiéndose así en:


CONSTRUCTOR Y FUNDADOR DEL TEMPLO CARBONARIO


Su nombre quedará inscripto en la Placa Conmemorativa y su obra será recordada mientras arda la Llama del Bosque.

En la Masonería todos sabemos que "El Templo no lo construyen unos pocos. Lo levantan todos los que ponen una brasa en el Fuego.”

Que este Templo que hoy nace no sea solo de madera y piedra, sino de voluntades unidas.
Que cada nombre grabado en la Placa sea una brasa viva, y que cada brasa mantenga encendido
el Fuego del Rito, aun cuando pasen los años y cambien los hombres.

Aquí no se va a construir una Casa de Ladrillos, Madera y Metal, aqui se construirá una Casa del Espíritu que se unieron para que la Luz no se apague.

Que quienes entren a este Templo recordarán siempre que:

“Nada grande se levanta solo.
Todo Templo nace de muchas voluntades.”



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